Estos son los 7 síntomas de que el estrés está dañando el cuerpo…

El estrés es la fatiga mental y física que padecemos cuando nos hemos esforzado más de lo normal. Esta tensión no es maligna en pequeñas dosis, pues forma parte de nuestro mecanismo de adaptación al medio, pero su constancia y agravamiento puede generar problemas psicológicos, y como veremos a lo largo del artículo de hoy, en nuestros cuerpos. Tan sólo el 58% de la población estadounidense afirma sufrirlo a diario, y provoca problemas familiares, sociales y laborales (31% de los trabajadores se ven afectados). Un mal de los nuevos tiempos al que tenemos que conocer para combatirlo.

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1. Dolores de Cabeza

La presión y el estrés son conocidos por los expertos en medicina como dos de los factores principales en las jaquecas cotidianas. Un pesar que afecta a los individuos promedio dos veces por mes. La tensión a lo largo de los músculos de nuestro físico puede crear anomalías en el riego sanguíneo, y al final todo acaba afectando al cerebro. Una de los mensajes más claros que tu cuerpo te puede enviar, no lo desestimes.

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2. Rechinamiento de los dientes

Este hecho es conocido como bruxismo, el frecuente rechinamiento de los dientes en nuestra boca, una manía que desgasta el esmalte y genera otras patologías. Los dolores de cabeza que antes referíamos pueden agravarse con este síntoma, por no hablar de enfermedades de los músculos de la cara, como la mialgia facial. El organismo se sobreesfuerza y muestra que necesita un descanso con comportamientos autodestructivos.

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3. Pérdida capilar

Este mal moderno hace que tu físico genere determinadas hormonas que causan la caída del cabello. Puede además alterar la salud de tus uñas, dejándolas frágiles y deterioradas. En casos extremos existe la posibilidad de tener tricotilomanía, es decir, el impulso incontrolable de arrancarse los pelos. Lo positivo es que en la mayoría de los casos el cabello vuelve a crecer una vez nos hemos recuperado de un episodio estresante… Descansar y relajarnos debería ser prioridad.

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4. Irritación de la piel

La angustia que acompaña a este malestar provoca también la secreción de otra hormona, el cortisol, que hace que nuestra piel se torne aceitosa, grasienta y susceptible a la irritación. Problemas cutáneos como la psoriasis pueden ser alimentados por el estrés. Los eczemas constantes, erupciones y picores pueden empeorar durante épocas de ansiedades diarias. Nuestro organismo nos trata de comunicar que ya no puede más.

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5. Problemas digestivos

Tu estómago e intestinos pueden verse afectados también de este pesar tan usual en el mundo moderno. Es así como la comida se vuelve difícil de digerir en más de una ocasión. Cortes en este proceso, acidez y hasta falta de apetito son algunos de los signos más claros de que el estrés ha modificado el funcionamiento de más de un órgano. Por ende, las bajadas repentinas de peso pueden suceder con facilidad durante estos periodos de tiempo… (así como subidas, por comidas exacerbadas causadas por la ansiedad)

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6. Memoria

El malestar de esta fatiga provoca todo un mecanismo maligno alrededor de nuestro físico como hemos ido viendo. En este apartado no hay diferencia, pues la producción de las hormonas similares al corticoide antes referido disminuye la efectividad de la materia gris. Esto puede hacer en ciertos casos que tendamos a no recordar ciertos hechos, o nos cueste retener datos específicos. Presionarse demasiado frente a los estudios es contraproducente.

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7. Dolor de espalda

El estrés y la ansiedad continua puede crear demasiada tensión en los músculos de todo tu cuerpo, siendo muy perjudicial para los que envuelven la columna vertebral. Si además padeces esto en el trabajo, seguramente no te estés sentando adecuadamente. Ten en cuenta lo que te señala tu organismo y contacta con un experto.

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